En un movimiento que ha sacudido los cimientos de la Fuerza Pública, el presidente Gustavo Petro anunció un nuevo "remezón" en la cúpula militar de Colombia.
Los nuevos rostros del mando
La renovación de liderazgos incluye figuras clave que ahora asumen el reto de contener la ofensiva de grupos armados ilegales:
General Hugo Alejandro López: Asume como Comandante de las Fuerzas Militares.
Vicealmirante Harry Ernesto Reyna Niño - Jefe De Estado Mayor Conjunto De Las Fuerzas Militares
Mayor General Royer Gómez Herrera: Nuevo Comandante del Ejército Nacional.
Mayor General Jaime Alonso Galindo - Segundo Comandante Del Ejército Nacional
También se confirmaron relevos en la Armada Nacional y la Fuerza Aeroespacial, buscando, según fuentes gubernamentales, una mayor dinamización de las operaciones en territorio.
- Armada Nacional:
Almirante Juan Ricardo Rozo Obregón - Comandante De La Armada Nacional
Vicealmirante Orlando Enrique Grisales Franceschi - Segundo Comandante De La Armada y Jefe De Estado Mayor Naval
- Fuerza Aeroespacial Colombiana:
Mayor General Carlos Fernando Silva Rueda - Comandante De La Fuerza Aeroespacial Colombiana
Mayor General Alfonso Lozano Ariza - Segundo Comandante y Jefe De Estado Mayor De La Fuerza Aeroespacial Colombiana
El detonante: "Fallas graves" y el ataque en Buenos Aires
Según revelaciones de La FM, la decisión del Ejecutivo no fue azarosa. El Gobierno habría identificado "fallas graves en la capacidad de reacción, inteligencia y control territorial".
El episodio definitivo que precipitó la salida de los anteriores comandantes fue el cruento ataque de las disidencias de las Farc en el municipio de Buenos Aires, Cauca, ocurrido la semana pasada. Durante nueve horas, la población civil quedó a merced de los ilegales sin una respuesta efectiva o inmediata de la Fuerza Pública, lo que evidenció una preocupante parálisis operativa.
Un país bajo fuego
El panorama de seguridad que reciben los nuevos comandantes es desalentador:
Cali en alerta: Dos atentados recientes han sacudido la capital del Valle; uno el 16 de diciembre con el saldo de dos policías muertos, y otro el pasado viernes 26 de diciembre.
Catatumbo: Una crisis humanitaria y de orden público persistente debido a la guerra frontal entre el ELN y las disidencias de las Farc.
Cauca: Una escalada de violencia que no da tregua a las comunidades indígenas y campesinas.
Lluvia de críticas: "¿Va por todo?"
La oposición no ha tardado en reaccionar, calificando la medida como "inoportuna". El congresista Andrés Forero fue uno de los más vocales al respecto:
“En plena crisis de seguridad y con los grupos armados ilegales arreciando sus ataques, Gustavo Petro decide descabezar nuevamente a las Fuerzas Militares. Esto se suma a su delirio constituyente. Va por todo”, sentenció a través de sus redes sociales.
Para los críticos del remezón, cambiar los mandos en medio de una ofensiva criminal podría generar una curva de aprendizaje peligrosa que los grupos ilegales aprovecharían para seguir ganando terreno.
El horizonte: Elecciones 2026
Con este nuevo esquema, el Gobierno de Gustavo Petro se juega su última carta de credibilidad en materia de seguridad. El objetivo inmediato no es solo recuperar el control de las zonas críticas, sino garantizar que la nueva organización institucional brinde las condiciones de paz necesarias para el desarrollo de las elecciones de 2026.
La pregunta que queda en el aire es si este cambio de nombres vendrá acompañado de un cambio real en la estrategia de seguridad o si será, simplemente, otra pieza en el complejo tablero político del actual Gobierno.
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