La institución deberá acelerar un millonario plan de renovación de su flota mientras enfrenta restricciones presupuestales. El reemplazo de los Huey II, los MI-17 y el Antonov 32 se convierte en uno de los principales desafíos para la capacidad aérea militar del país.
Bogotá. La Aviación del Ejército colombiano está entrando en una carrera contra el tiempo. Al menos 32 de las aeronaves que actualmente hacen parte de su flota cumplirán su ciclo de vida útil entre 2026 y 2030, obligando a la institución a acelerar la búsqueda de reemplazos en medio de las restricciones presupuestales que enfrenta el Estado.
La dimensión del desafío se entiende al revisar las cifras oficiales: el Ejército cuenta actualmente con 116 aeronaves, de las cuales 96 son helicópteros. En esa flota se encuentran los MI-17 de fabricación rusa, los UH-60 Black Hawk y los Huey II, estos últimos convertidos en una pieza fundamental para mantener la capacidad operacional.
Y precisamente los Huey II son uno de los mayores dolores de cabeza.
28 Huey II tienen fecha de retiro
La Aviación del Ejército dispone de 28 helicópteros Huey II, casi una tercera parte de toda su flota. El problema es que estas aeronaves tienen prevista su salida de servicio entre 2028 y 2029.
La situación se vuelve todavía más compleja porque estos helicópteros no solamente cumplen sus misiones habituales. También han tenido que asumir parte de las funciones que quedaron descubiertas tras el retiro de nueve helicópteros UH-1N, que salieron de servicio el 10 de octubre de 2025 sin recibir un reemplazo inmediato.
Por eso, la renovación de la flota dejó de ser una discusión de largo plazo para convertirse en una necesidad cada vez más urgente.
Más de $3 billones estarían destinados al plan
El camino para financiar la renovación estaría contemplado en un documento Conpes proyectado durante el Gobierno de Gustavo Petro.
Fuentes conocidas por esta agencia señalan que el paquete de inversión superaría los $3 billones, recursos que permitirían avanzar en la adquisición de nuevas aeronaves, además de atender necesidades de mantenimiento y sostenimiento de la flota existente.
Pero hay una condición: las propuestas todavía deben ser aprobadas por el nuevo Gobierno.
Y sobre la mesa hay tres opciones principales para reemplazar parte de los helicópteros que llegarán al final de su vida útil.
Tres helicópteros compiten por entrar al Ejército
La primera alternativa es el H145 de Airbus, de origen alemán. Se trata de un helicóptero utilizado ampliamente en operaciones civiles y militares, incluyendo misiones de emergencia médica y operaciones militares.
La segunda opción es el AW139, de la firma italo-británica Leonardo. Es un helicóptero de tamaño medio con capacidad para transportar hasta 15 personas, un peso máximo al despegue de 6.800 kilogramos y una velocidad máxima cercana a los 310 kilómetros por hora.
Sus características le permitirían cumplir diferentes misiones, desde transporte de tropas hasta rescate y evacuación médica.
La tercera propuesta corresponde al Bell 412EPX, fabricado en Canadá. Hace parte de una familia de helicópteros con más de cuatro décadas de operación y más de 1.350 unidades entregadas en el mundo. Puede transportar hasta 14 tropas y tiene un peso máximo bruto de 5.500 kilogramos.
El favorito sería el AW139
Aunque las tres propuestas continúan en evaluación, el Ejército tendría una preferencia.
De acuerdo con fuentes consultadas, el AW139 sería el modelo que genera mayor interés por sus capacidades y posibilidades de maniobra para las tropas.
Sin embargo, la decisión no está exclusivamente en manos del Ejército. La definición corresponde a un comité del Ministerio de Defensa, con participación de la institución militar, que continúa estudiando las diferentes alternativas.
Y si finalmente se firma el contrato, la renovación tampoco será inmediata.
El cronograma contemplaría entregas progresivas hasta 2034, año previsto para la llegada de las últimas unidades.
El plan también incluye un CASA 295 y los MI-17
Los recursos proyectados no estarían destinados exclusivamente a los nuevos helicópteros.
El paquete superior a los $3 billones también contempla la adquisición de un avión CASA 295 de fabricación española, además de recursos para comprar repuestos destinados a la flota existente.
Otro de los puntos sensibles será el mantenimiento de los 19 helicópteros MI-17 de fabricación rusa.
Este proceso tuvo que comenzar nuevamente después de que fueran detectadas irregularidades que terminaron generando actuaciones judiciales contra varias personas.
El Antonov 32 también está contra el reloj
Pero la renovación de helicópteros no resuelve todos los problemas de la Aviación del Ejército.
Uno de los mayores interrogantes está en el futuro del Antonov 32, avión de fabricación rusa considerado una de las aeronaves más importantes de la flota de transporte.
Su vida útil está prácticamente agotada. De acuerdo con la información conocida, en 2027 deberá salir definitivamente de servicio, por lo que queda muy poco margen para definir cuál será su reemplazo.
Y el problema no termina allí.
Los CASA 212 ya quedaron fuera de servicio
En enero de 2026 también fueron retirados los tres aviones CASA 212 de fabricación española, aeronaves que tenían capacidad para transportar entre ocho y 45 personas.
La razón fue contundente: en el mercado internacional ya no se consiguen repuestos ni componentes suficientes para mantenerlos operativos.
En términos prácticos, terminaron convertidos en aeronaves que ya no podían cumplir adecuadamente su misión.
Una renovación que no puede esperar
La fotografía completa revela un desafío mucho mayor que la simple compra de nuevos helicópteros.
La Aviación del Ejército tendrá que enfrentar simultáneamente el retiro de decenas de aeronaves, la necesidad de mantener operativos los equipos que aún tienen vida útil, resolver el futuro de los MI-17 y definir los reemplazos para aeronaves estratégicas como el Antonov 32 y los UH-1N.
Todo esto ocurre mientras el país enfrenta restricciones fiscales y mientras las decisiones de inversión dependen de la aprobación del nuevo Gobierno.
La cuenta regresiva ya comenzó: entre 2026 y 2030, al menos 32 aeronaves llegarán al final de su ciclo de vida. Y para 2034, cuando terminaría el cronograma de incorporación de los nuevos helicópteros, la Aviación del Ejército deberá haber atravesado una de las mayores renovaciones de flota de los últimos años.
El desafío será mantener la capacidad operacional de las Fuerzas Militares mientras la vieja flota sale del servicio y la nueva comienza, poco a poco, a ocupar su lugar.



0 Comentarios