Mientras Norte de Santander enfrenta una nueva crisis de seguridad, la imagen que quedó del Consejo de Seguridad es demoledora: la silla del alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, estaba vacía.
No era una reunión cualquiera.
Era un Consejo de Seguridad convocado por el presidente Abelardo de la Espriella después del atentado con carro bomba contra la estación de Policía de Los Patios, un hecho que dejó un muerto y varios heridos.
Y en la mesa donde se esperaba encontrar a las autoridades locales de la zona afectada, faltaban precisamente quienes gobiernan esos territorios.
UNA SILLA VACÍA… Y MUCHAS PREGUNTAS
La imagen resulta difícil de ignorar.
El presidente estaba allí. La cúpula militar estaba allí. Las autoridades de seguridad estaban allí.
Pero el alcalde de Cúcuta no.
Tampoco estuvo personalmente el alcalde de Los Patios y el gobernador William Villamizar llegó posteriormente, según los reportes publicados sobre el encuentro.
Y entonces apareció la pregunta que muchos ciudadanos se hicieron:
¿Cómo es posible que, después de un atentado terrorista, los máximos responsables políticos de los territorios afectados no estén sentados en la mesa de seguridad con el presidente?
Esa es la pregunta que dejó abierta una escena políticamente incómoda.
ABELARDO NO SE GUARDÓ LA MOLESTIA
La ausencia provocó la reacción del presidente.
De la Espriella expresó públicamente su molestia y cuestionó que los mandatarios locales no estuvieran presentes en un encuentro que buscaba responder a la crisis de orden público. Incluso calificó las ausencias como una ofensa a su Gobierno y a la ciudadanía.
El mensaje presidencial fue contundente:
la seguridad de Cúcuta y su área metropolitana no puede ser tratada como un asunto secundario.
Y mucho menos cuando acaba de explotar un carro bomba.
PERO EL ALCALDE TIENE SU PROPIA VERSIÓN
Jorge Acevedo salió posteriormente a explicar su ausencia.
Y su argumento es claro: dice que no recibió la información oficial sobre la convocatoria a tiempo.
El alcalde aseguró que durante la mañana intentó confirmar si el Consejo de Seguridad se realizaría y afirmó que ni él ni el alcalde de Villa del Rosario habían recibido oportunamente la información.
Según Acevedo, cuando finalmente conocieron la realización de la reunión, enviaron al secretario de Seguridad municipal como delegado.
Además, pidió disculpas al presidente.
¿FALLA DE COMUNICACIÓN O GRAVE DESCOORDINACIÓN?
Aquí está el verdadero problema.
Porque mientras el alcalde habla de “desinformación” y falta de comunicación, la escena pública dejó otra lectura mucho más incómoda:
una silla vacía en una reunión presidencial convocada precisamente para enfrentar la violencia que golpea a la región.
Y esa imagen pesa.
Mucho.
No solamente por el protocolo presidencial, sino porque Norte de Santander atraviesa una situación de seguridad que exige, más que discursos, coordinación inmediata entre Nación, departamento y municipios.
CÚCUTA NO ESTÁ PARA AUSENCIAS
El debate no debería reducirse a si alguien recibió o no un mensaje.
Cúcuta vive diariamente las consecuencias de una crisis de seguridad que involucra a grupos armados y estructuras criminales.
Por eso, cuando se convoca una reunión extraordinaria después de un atentado, la ciudadanía espera ver a todos los responsables sentados en la misma mesa.
No delegados.
No excusas.
No una silla vacía.
A los alcaldes y gobernantes tomando decisiones.
ACEVEDO AHORA DICE: “TRABAJAREMOS CON EL PRESIDENTE”
Paradójicamente, después de la polémica, Acevedo terminó enviando un mensaje de respaldo al presidente.
El alcalde aseguró que continuará trabajando coordinadamente con el Gobierno Nacional, la Policía, el Ejército, la Fiscalía y la Gobernación para enfrentar la crisis de seguridad.
Incluso elogió las acciones adelantadas por De la Espriella contra los grupos criminales.
Pero la explicación no borra la fotografía.
La fotografía ya quedó: presidente presente, crisis de seguridad sobre la mesa… y la silla del alcalde de Cúcuta vacía.
Y ahora la discusión está servida:
¿Fue simplemente una falla de comunicación o una muestra preocupante de la descoordinación que existe entre las autoridades locales y el Gobierno Nacional?
Porque después de un carro bomba, la ciudadanía no debería tener que preguntarse quién recibió la llamada. Debería ver a sus gobernantes sentados, dando la cara y tomando decisiones.



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