Aunque Cepeda encabeza la carrera con el 37,5% de intención de voto, también registra el mayor nivel de rechazo con un 37,2%, lo que evidencia un electorado altamente polarizado. Este dato se convierte en una variable determinante de cara a una eventual segunda vuelta, donde la capacidad de sumar apoyos más allá de la base propia resulta crucial.
En ese escenario, la senadora Paloma Valencia emerge como una de las candidatas con mayor potencial de crecimiento. Con un rechazo del 14,7%, significativamente menor al de sus principales contendores, Valencia se posiciona como una figura con mayor margen para atraer votantes indecisos o provenientes de otras campañas.
Un crecimiento acelerado que cambia el tablero
El avance de Valencia ha sido uno de los fenómenos más destacados de la contienda. Mientras en enero registraba apenas un 6,9% en intención de voto, en la medición más reciente alcanza el 19,9%, consolidándose en un empate técnico por el segundo lugar junto a Abelardo de la Espriella, quien obtiene el 20,2%.
Este crecimiento sostenido, impulsado por su victoria en la consulta interpartidista y el respaldo del Centro Democrático, contrasta con la relativa estabilidad de De la Espriella y con la alta resistencia que enfrenta Cepeda.
¿Puede Valencia superar a sus rivales?
La tendencia sugiere que Valencia podría no solo asegurar su paso a segunda vuelta, sino incluso superar a De la Espriella en la recta final. Su menor nivel de rechazo la convierte en una candidata más viable en escenarios de agregación de voto, especialmente en un contexto donde el electorado busca alternativas menos polarizantes.
Además, los escenarios de segunda vuelta refuerzan esta hipótesis. Frente a Cepeda, Valencia registra un empate técnico (43,3% frente a 40%), dentro del margen de error, lo que indica una competencia abierta. En contraste, cuando Cepeda se enfrenta a De la Espriella, logra una ventaja más amplia (44,9% frente a 36,4%), evidenciando que el nivel de rechazo del candidato influye directamente en la redistribución de apoyos.
Un electorado fragmentado y un centro debilitado
El panorama se completa con el rezago de figuras del centro político como Sergio Fajardo (3,9%) y Claudia López (2,3%), lo que sugiere una concentración del voto en tres candidaturas principales.
En este contexto, el bajo rechazo de Valencia y su crecimiento sostenido la posicionan como una candidata con capacidad de capitalizar apoyos en una eventual segunda vuelta, especialmente si logra atraer votantes de sectores moderados.
Proyección: una contienda abierta
De mantenerse la tendencia, Paloma Valencia podría consolidarse como la principal contendora frente a Iván Cepeda en segunda vuelta. Su combinación de crecimiento acelerado y menor rechazo la convierte en una figura competitiva en un escenario donde la polarización juega un papel decisivo.
La elección, sin embargo, sigue abierta. El desenlace dependerá no solo de la intención de voto en primera vuelta, sino de la capacidad de cada candidato para reducir resistencias y ampliar su base en un electorado cada vez más dividido.
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