El incremento sostenido en los precios internacionales del petróleo ha llevado al Gobierno del presidente Gustavo Petro a contemplar nuevos aumentos en el precio de la gasolina en Colombia, una medida que podría impactar directamente el comportamiento de la inflación en el país.
De acuerdo con analistas económicos, el margen para continuar subsidiando los combustibles es cada vez más reducido, lo que hace insostenible mantener congelados los precios. Incluso, advierten que las reducciones aplicadas durante febrero y marzo podrían revertirse en los próximos meses.
Un reciente informe de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) advierte que el ajuste en los precios es necesario para evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas. El estudio señala que el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) ha acumulado, desde su creación, un déficit cercano a los $125 billones a precios constantes de 2026.
El documento también proyecta un escenario complejo en caso de que se mantengan condiciones internacionales adversas. “Estimamos que el FEPC podría acumular un déficit adicional de $10,7 billones en 2026, lo que llevaría el acumulado a alcanzar casi $136 billones”, señala el análisis, considerando un precio del petróleo cercano a los 100 dólares por barril y una tasa de cambio alrededor de los $3.700.
En este contexto, ANIF subraya que los ajustes no deberían limitarse únicamente a la gasolina. Según el informe, el 97 % del déficit proyectado del FEPC para 2026 corresponde al diésel (ACPM), por lo que cualquier estrategia de corrección fiscal debe incluir este combustible.
La propuesta del centro de estudios plantea incrementos graduales pero sostenidos. Entre ellos, un aumento mensual de $214 en el precio del ACPM durante dos años consecutivos, así como un alza de al menos $800 en la gasolina corriente. Estas medidas permitirían reducir el déficit proyectado del FEPC en aproximadamente $3 billones para 2026.
Sin embargo, expertos advierten que estos ajustes podrían trasladarse a mayores costos de transporte y producción, lo que a su vez presionaría al alza los precios de bienes y servicios, afectando el costo de vida de los colombianos.
El debate sobre el precio de los combustibles vuelve así al centro de la agenda económica, en medio del desafío del Gobierno por equilibrar las finanzas públicas sin comprometer la estabilidad de los hogares.
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