Mantenimiento, tecnología y protección ambiental sostienen el abastecimiento en Medellín y el Valle de Aburrá
Durante un recorrido especial por la infraestructura del sistema de acueducto de EPM en la planta de producción de agua potable La Montaña, el canal Piedras Blancas–El Toldo y el embalse de Piedras Blancas, un grupo de periodistas y comunicadores de medios alternativos conoció de primera mano el funcionamiento, mantenimiento y proyección de uno de los sistemas hídricos más importantes para la zona centro-oriental de Medellín y el Valle de Aburrá.
La jornada estuvo acompañada por las profesionales de Operación de Negocios de EPM, Edna Catalina Hortua Zapata y Catalina Góez Arango, quienes explicaron en detalle cómo opera esta compleja red de abastecimiento que permite llevar agua potable a miles de hogares de las comunas 1 y 3 de Medellín, así como a otros sectores del área metropolitana.
Un sistema vital para 13 municipios
Durante la visita técnica, EPM explicó que el sistema de abastecimiento de agua está integrado por varias plantas de potabilización distribuidas estratégicamente para atender a 13 municipios del Valle de Aburrá y zonas cercanas.
En el caso específico del sistema Piedras Blancas–El Toldo, el agua cruda es transportada desde el embalse de Piedras Blancas hasta el tanque El Toldo, desde donde se deriva hacia la planta La Montaña y posteriormente hacia otros sistemas como el tanque La Tablaza y la planta de potabilización Villahermosa.
Según explicaron las funcionarias, este sistema abastece dos grandes plantas de potabilización:
- La planta La Montaña, que atiende aproximadamente a 15.000 usuarios.
- La planta Villahermosa, que beneficia a cerca de 92.000 usuarios.
Ambas infraestructuras son fundamentales para garantizar el suministro de agua potable a la zona centro-oriental del Valle de Aburrá.
Medición niveles de agua represa Piedras blancas. Foto cortesia Xendero
El embalse de Piedras Blancas: una de las mejores fuentes de agua del sistema
Uno de los puntos centrales del recorrido fue el embalse de Piedras Blancas, una reserva hídrica estratégica que se alimenta principalmente de dos quebradas: Chorrillos y Piedras Blancas.
Las profesionales de EPM destacaron que este sistema posee una de las mejores calidades de agua dentro de toda la red de abastecimiento, gracias a que se encuentra rodeado por zonas protegidas y ecosistemas boscosos asociados al Parque Arví.
“Tenemos una zona de protección que todavía conserva características de bosques naturales que procuramos cuidar mucho. Eso permite que la calidad del agua de este sistema sea de las mejores”, explicaron durante el recorrido.
El agua almacenada en el embalse viaja posteriormente por un canal de aproximadamente siete kilómetros de longitud hasta el tanque El Toldo.
Monitoreo de la planta de tratamiento en la planta La Montaña
Un canal histórico construido desde 1948
El canal Piedras Blancas–El Toldo es considerado una de las infraestructuras históricas del sistema de acueducto de Medellín.
Construido alrededor de 1948, se trata de un canal de concreto reforzado, rectangular en su parte inferior y abovedado en la superior, diseñado para transportar agua sin presión total, es decir, sin llenar completamente la estructura.
El sistema Villahermosa, del cual hace parte este canal, es uno de los más antiguos de toda la empresa y continúa siendo esencial para el abastecimiento del área metropolitana.
Durante la visita se explicó que el mantenimiento permanente de esta infraestructura es clave para garantizar:
- La continuidad del servicio.
- La calidad del agua potable.
- La confiabilidad del sistema.
- La seguridad estructural del canal.
Mantenimiento escalonado para evitar racionamientos masivos
Uno de los temas que más interés generó entre los periodistas fue el relacionado con las suspensiones temporales del servicio que se han venido registrando en algunos sectores de la zona centro-oriental.
EPM aclaró que estas interrupciones obedecen a trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo sobre el canal de siete kilómetros.
Según Catalina Góez Arango, suspender completamente el sistema para intervenir toda la longitud del canal implicaría racionamientos de gran magnitud. Por ello, la empresa decidió implementar mantenimientos escalonados por tramos, realizados una vez al mes.
“Lo más importante es que el canal tiene que estar sin agua para que el personal pueda hacer los trabajos de mantenimiento de forma segura y adecuada”, indicó.
Cada semana se realizan recorridos de supervisión, mínimo tres veces, para identificar anomalías, evaluar condiciones estructurales y tomar decisiones preventivas.
Además de las inspecciones visuales externas, también se hacen revisiones internas con personal especializado, circuitos cerrados de televisión y equipos de monitoreo técnico.
EPM descarta problemas estructurales graves
Durante el recorrido, EPM respondió inquietudes relacionadas con versiones que hablaban de posibles afectaciones estructurales en el canal.
Las profesionales aseguraron que las inspecciones realizadas por expertos en geotecnia y estructuras concluyeron que el canal se encuentra en buenas condiciones.
No obstante, sí se han adelantado obras preventivas debido a condiciones de inestabilidad geológica presentes en algunos sectores del terreno.
“Cuando uno identifica un riesgo, lo que hace es implementar medidas de mitigación antes de que ese riesgo se materialice”, explicaron.
Las intervenciones buscan evitar futuros daños derivados de factores geológicos y topográficos propios de la zona montañosa donde se encuentra la infraestructura.
Grupo de periodistas y medios junto a funcionarios de EPM que acompañaron el recorrido en el embalse de Piedras Blancas y conocieorn el funcionamiento, mantenimiento y proyección de uno de los sistemas hídricos más importantes para la zona centro-oriental de Medellín y el Valle de Aburrá..
La Planta La Montaña y el control del agua en Medellín
En la planta de tratamiento La Montaña, los asistentes conocieron el proceso mediante el cual el agua proveniente del embalse de Piedras Blancas es tratada para luego ser distribuida a las comunas 1 y 3 de Medellín.
Allí también se explicó el papel fundamental del Centro de Control de Aguas de EPM, desde donde se monitorean en tiempo real los tanques, válvulas, caudales y niveles de consumo de toda la ciudad.
Los operadores ajustan constantemente el flujo de agua según la demanda de las comunidades.
“Yo en este momento tengo 260 litros por segundo, pero desde el centro de control nos indican cuándo aumentar o disminuir el caudal según las necesidades del sistema”, explicaron durante la visita.
El funcionamiento del sistema depende de una coordinación permanente entre plantas, redes de distribución y almacenamiento.
Las zonas más altas, las más afectadas durante suspensiones
Otro de los aspectos socializados durante el recorrido fue el impacto que tienen las interrupciones del servicio en los sectores más alejados y elevados de la ciudad.
Barrios como San José de la Cima 1 y 2 suelen ser de los últimos en recuperar completamente el suministro cuando se realizan mantenimientos o estabilizaciones del sistema.
EPM explicó que, una vez se restablece el servicio, muchas familias consumen grandes cantidades de agua simultáneamente, lo que retrasa la recuperación total de los niveles en las zonas altas.
Por ello, la empresa insistió en la importancia de generar una cultura ciudadana del uso responsable del agua durante estas contingencias.
“Si todos consumen excesivamente apenas vuelve el servicio, los sectores más lejanos pueden quedarse hasta 24 o 30 horas más sin agua”, señalaron los operadores.
Detrás de cada gota de agua hay un trabajo permanente
El recorrido permitió evidenciar la complejidad técnica, humana y operativa que existe detrás del suministro de agua potable para Medellín y su área metropolitana.
Ingenieros, operarios, supervisores, personal técnico, comunicaciones, atención al cliente y equipos logísticos trabajan de manera coordinada para mantener funcionando uno de los sistemas más importantes para la calidad de vida de millones de personas.
Desde el embalse de Piedras Blancas, pasando por los siete kilómetros del canal histórico, hasta llegar a la planta La Montaña y a los hogares de miles de familias, cada etapa del proceso requiere vigilancia constante, mantenimiento especializado y decisiones técnicas permanentes.
Porque, como quedó claro durante la jornada, detrás de cada gota de agua potable que llega a una vivienda, existe un trabajo que nunca se detiene.







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